ACLARACIÓN: Este artículo fue escrito en el año 1995. Quizas tenga valor hoy día.
“POR QUE TENEMO aguante, aguante de verdá...” gritan enardecidas miles de gargantas en la popular de algún estadio porteño. “Aguante los redondos” se lee en un muro cualquiera de esta ciudad.
La principal característica del concepto aguantar es soportar. Las ciencias físico-matemáticas nos dicen que un cuerpo soporta o aguanta el peso de otro cuando no se destruye, cuando no desaparece como tal. Es decir, una estructura soporta el peso de otra estructura cuando no se derrumba.
Sociológicamente, aguantar es mucho más complejo y nos remite, creo, a una transformación de la conciencia. Trataré de explicarme mejor.
1.
Aguantamos, es decir, soportamos, cuando no hacemos nada por evitar esta situación, cuando somos incapaces de elaborar alternativas eficaces que inviertan esta situación. Aguantamos cuando nos dominan, es decir, obedecemos sin cuestionar el mandato de nuestro dominador. El aguante entonces, es una de las características de la dominación.
Esta actitud llega al límite cuando nos vanagloriamos de nuestra capacidad de aguante, así grita la muchedumbre en los estadios colmados y ocultan en sus gritos la realidad de una dominación eficaz.
Que paradoja que mientras nos sentimos orgullosos de esta aptitud, en realidad no estamos sino confirmando nuestra incapacidad y nuestra falta de imaginación para dejar de aguantar y esto es resistir.
Resistir es diferente a aguantar. Supone una acción contraria e inversa que se opone a la fuerza que se nos impone. Resistir nos obliga a tener imaginación y a la acción reivindicativa. Abrevemos un poco en la historia.
Cuando el ejército fascista alemán invadió Europa con sus blindados y sus SS, se comenzaron a organizar fuerzas irregulares que luchaban contra el invasor. Tomaron el nombre de “La Resistencia” y no se debe subestimar el valor de sus acciones bélicas en la derrota del nazismo.
Por otro lado, cuando Perón fue depuesto de su gobierno en el año 1955, pasado el primer momento, los militantes peronistas se organizaron en lo que ellos mismos llamaron “la resistencia peronista” y actuaron en contra del gobierno de facto. Su objetivo principal era el retorno del líder al país.
Se resiste cuando se realizan acciones tendientes a evitar alguna opresión. Se resiste cuando se agudiza la imaginación. Se resiste pues, cuando se intenta evitar una dominación.
Lamentablemente, "la popu" no ve claramente donde está el objetivo. Por eso aguanta.
2.
He mencionado que esto deriva a mí entender de una transformación de la conciencia no de su pérdida por que la conciencia no se puede perder, no es una “cosa” que se atesora como una mesa o un pantalón. La conciencia es el conocimiento que uno tiene de su mismo y de su entorno. Esta transformación de la conciencia, es también transformación de la identidad. Como todos sabemos, las identidades de hoy día no son lo que fueron antaño, en términos de algún pensador contemporáneo, las identidades han estallados fragmentándose en una cantidad muy grande de identidades. Lo que ayer era la clase proletaria se ha transformado vaya a saber en qué. Jóvenes, jubilados, gays, roqueros, modernos, mujeres golpeadas son algunos de los llamados nuevos movimientos sociales que indican la fragmentación a la que estoy aludiendo. Y esta fragmentación de las identidades colectivas de ayer no encuentra una alternativa eficaz de resistencia. La dominación, creo, no es ajena a esta fragmentación de las identidades ya que por lo menos en la actualidad, recoge con creces los frutos de su dominio.
Ayer se escribía en las paredes de la ciudad de Buenos Aires "luche y se van" y esto era resistir, hoy se puede leer "chau menem" y al lado un cartel gubernamental festejando el triunfo con el dominante y casi autoritario "Sin Vueltas".
Las identidades han estallado, las clases se han diluido y los nuevos colectivos no encuentran la pista para resistir. La imaginación resistente se agota en las marchas de los jubilados por los $450 y en la de los estudiantes contra el arancel. ¿Es que no podemos pensar? ¿Es acaso que estamos tan dominados que nos es imposible elaborar alguna estrategia eficaz e imaginativa en contra de esta dominación? ¿Es cierto que no hay más utopías?
Quiero creer que no. Quiero ilusionarme con que en algún lugar de esta ciudad aún hay sujetos no pasivos que resisten y no simplemente aguantan. Quizás la poesía sea la herramienta que estamos buscando en una época en que el panfleto partidario aburre y molesta. Quizás descubramos la fuerza de la palabra escrita con imaginación en una época en donde nos quieren hacer creer que la imagen puede reemplazar a mil palabras. Quizás se esté elaborando una nueva utopía en los arrabales de las ciudades, en las letras de algunas canciones.
En una época saturada de imágenes seductoras, de música sin contenidos, de cuerpos esbeltos y tostados a lámparas infrarrojas, quiero creer en la fuerza de la palabra escrita. Una palabra vale más que mil imágenes televisivas. Una poesía tiene más fuerza que una propaganda. Quiero poner en evidencia la trampa que nos ponen.
Ayer hablábamos de libertad y autonomía. Hoy estamos haciendo interminables colas para pagar nuestra tarjeta de crédito.
Ayer nos ilusionábamos con el futuro. Hoy nos encontramos enfrentándonos a nuestro vecino por que no pagó las expensas y entonces nos ha aumentado nuestra parte.
Ayer creíamos que era posible. Hoy apenas nos contentamos si llegamos a fin de mes.
O quizás no sea tan así. Quizás yo también he entrado en la vorágine de la crítica sin sentido y me escondo detrás de ella para no reflexionar o comprometerme. La crítica es una herramienta temible, no para el que es criticado pues directamente la niega sino para el crítico que se acostumbre y se adormece en ella. La crítica puede ser un anestésico intelectual si no nos moviliza.
3.
En esta época de aguante, he intentado reflexionar poquito a poco sobre las trampas a que nos somete el lenguaje despiadado de fin de siglo.
En algún lugar de este usado planeta hay resistentes, el asunto es ¿donde están? ¿Cómo podemos hacer para encontrarnos? ¿Cuál es el sortilegio que nos permite comunicarnos?
Partisanos, maquisard, rebeldes, en algún destartalado tinglado deben estar ocultándose esperando el momento en que una nueva creatividad los convoque.
No todo está perdido. Aún quedan por toda la ciudad, los ecos siempre renovados de las vanguardias que no se han aquietado. Solo esperan las condiciones propicias para emerger.
Invierno 1995.-
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