lunes, 14 de febrero de 2011

METRÓPOLIS. Un ensayo urbano II.

"La poesía existe en los hechos. Las casuchas de azafrán y ocre en los verdes de la favela, bajo el azul cabralino, son hechos estéticos"
Oswaldo de Andrade.
ENTRADA

La ciudad, como organización, se desparrama sobre la geografía.
Si bien en el comienzo algunas ciudades crecieron en virtud del agregado de caseríos, la mayoría de estas, en algún punto de su evolución, contaron con una planificación. Calles paralelas, calles transversales, zonas residenciales, zonas industriales. El Paralelogramo de Owen, el Falangsterio de Fourier, la Ciudad-Jardín, son ejemplos extremos pero de alguna manera indicadores de la planificación aludida. Si bien mi intención no es reflexionar sobre las Utopías urbanas del siglo XVIII y XIX, la mención de ellas nos es útil para referirnos a la historicidad de la planificación.
La racionalidad, la perfección, están implícitas en la organización urbana. Las calles diagonales, las esquinas con ochavas simbolizan el sentido (no la dirección) racional urbano. Esta planificación fue la consecuencia de la imposición de un modelo de producción que intentaría regir la vida en la ciudad para su propio beneficio. Sería impensable hoy día la permanencia y durabilidad del sistema de producción racional-capitalista sin el apoyo (logístico) de la ciudad. Creo que la ciudad tal cual la conocemos en la actualidad es el resultado de este proceso histórico. En las ciudades, se concentra el poderío político, económico y hasta industrial.
Lo urbano en Latinoamérica se ha delineado y perfilado en grandes ciudades con aglomeraciones y urbanización no correspondiente con la aglomeración de actividades económicas productivas, o con una programación y planificación de actividades y servicios para la mayoría de sus habitantes.

METRÓPOLIS. Cultura de la urgencia.

Lo urbano hoy en día se define mas como metrópolis que como ciudad. La metrópolis sita en Buenos Aires es muy diferente de la ciudad de hace cien años. Ella es autónoma respecto a la geografía. La superposición de los diferentes planos urbanos puede ser un indicador gráfico. La ciudad tiene una tendencia a hacerse metrópolis, es decir, a metropolizarse. La metrópolis es mas que la ciudad. La metrópolis (el todo) es más que el simple agregado de sus partes (la ciudad).
Lo pertinente de la metrópolis, lo propio suyo, consiste en su acción, en su praxis. La ciudad se metropoliza y en esta acción incluye a sus habitantes. Estos ya no son los ciudadanos jacobinos sino sujetos metropolitanos, si se me permite, metropolizados Cuanto más metrópolis, menos ciudad es y, sin embargo, más urbana sigue siendo. En términos “boudelerianos” el sujeto metropolizado es el “bohemio”, es el “flaneur” aquel que pasa su existencia inmerso en un ámbito ciudadano, que recorre los cafés y los bares no necesariamente buscando compañía sino ocupando su tiempo de esa particular manera. No debemos confundir al “flaneur” con el “yuppie” cuya conducta no esta orientada hacia la contemplación, antes bien, la conducta del “yuppie” posmoderno se orienta hacia la especulación financiera.
Las ciudades formaban una especie de todo cultural perceptible por ejemplo en los diferentes argot. El habitante de Nueva York habla un slang propio y particular, así como el paulista y el caraqueño. Al metropolizarse la ciudad estos argot tienden a estandarizarse, quiero decir, ya el sujeto metropolizado no dialoga con su argot sino que lo hace con uno ya mediatizado. El paulista, el porteño, el neoyorquino, hablamos algunas palabras en común en nuestra cotidianeidad. "Okey", "full", "sorry", “tudo bem” son expresiones utilizadas frecuentemente por nosotros. Observando los usos de la juventud lo percibimos claramente. Una realidad pluricultural, cosmopolita, se instala en la metrópolis. Y, desde la internacionalización de la telefonía celular y la internet, este proceso es mucho más claro.
La ciudad actual, está dejando de ser ciudad sin dejar sus elementos urbanos, al mismo tiempo que va aumentando su diversidad, su capacidad de adaptación. Ya no es mas ciudad sino otra cosa, un nuevo género de establecimiento humano que llamamos metrópolis.

ORGANIZACIÓN RACIONAL URBANA

"Los agentes sociales obedecen la regla cuando el interés en obedecerla la coloca por encima del interés en desobedecerla".
Max Weber.

Ahora bien, en la metrópolis intenta regir lo que llamaré desde ahora ( a falta de un nombre mejor) la Organización Racional Urbana. Esta organización es el intento del Poder de enmarcar las acciones de los individuos que viven y transitan por la ciudad en beneficio propio. Se apela a la seguridad pública, al orden público para enmascarar otro tipo de orden y seguridad que no es público sino privado. Esta Organización se aplica fundamentalmente por mecanismos de control legítimos. Estos son fundamentos de una ideología punitiva, sostén de la pena, del castigo justo. Para comenzar la reflexión bien valen algunas preguntas: ¿a quien le conviene la construcción de autopistas rápidas con dirección a las zonas residenciales? (panamericana). ¿quien se beneficia con un parque lujoso en el puerto, cerca de la zona bancaria? ¿quienes viven en barrios cerrados?

CIUDAD Y CONFUSIÓN

"Hoy está perfectamente admitido que se puede ser poeta sin haber escrito jamás un verso, y que existe calidad poética en la calle, en un espectáculo comercial, no importa donde, si la confusión es grande, es poética..."
Tristán Tzara.

La metrópolis es el lugar donde las cosas más triviales se transforman de manera mas o menos imprevista, en donde lo cotidiano muestra su lado insólito. En donde una chispa inicia el incendio.
Uno de los aspectos particulares propio de la metrópolis es su ordenada confusión. Un ejemplo: el gran apagón de Nueva York. En esta ciudad simplemente se cortó la luz. La Gran Manzana se quedó sin luz y la ciudad fue otra. Esta Organización Racional Urbana no tuvo razón de ser. Casi ningún habitante en esos momentos de gran confusión guió sus acciones según esta racionalidad. Antes bien, en virtud de la realidad vivida próxima, los sujetos crearon ad hoc su propia racionalidad, cuya característica observable es su velocidad de adaptación y cambio. Otro ejemplo es el del Caracazo. En este caso no fue un corte de luz sino una decisión política la que desató la invasión de la ciudad. Caracas se vio literalmente tomada por sus habitantes incluidas sus fuerzas de seguridad. Lo que quiero mencionar es que cinco minutos antes de que se desataran los incidentes, los semáforos se respetaban, los pasajeros sacaban sus boletos del Metro, los clientes pagaban sus compras, es decir, actuaban como si la Organización Racional Urbana fuera sólida y legitima.
Hoy día observamos como, durante los bombardeo A Bagdad o cualquier ciudad, mientras se incendian los edificios públicos y las cuadrillas de bomberos intentan apagar el desastre, la secuencia tricolor de los semáforos continuaba ajena a la catástrofe. Lo mismo podemos manifestar de lo que está sucediendo en El Cairo o en José León Suarez. La realidad social que "rodea" al hombre se impone con mayor fuerza que la realidad artificial de la Organización Racional Urbana. El Hombre no es tonto, ¿como respetar la señalización cuando vuelan balas y obuses sobre mi cabeza? ¿Cómo no ir contramano si hay un piquete que me impide avanzar? Obviamente es una prueba de la artificialidad de dicha Organización y una bofetada en el rostro de los planificadores urbanos que pretenden enmarcar las acciones humanas "cueste lo que cueste" desconsiderando las verdaderas necesidades de los que habitamos la ciudad. ¿Puede ser ésta una explicación de por que en ningún país del mundo se pueden evitar totalmente los accidentes de tránsito?
Creo que se puede encontrar alguna relación entra la Organización Racional Urbana y la utilización o guía para la acción que ella significa. A mi juicio, esta Organización se expresa principalmente en la organización vial, es decir, en el ordenamiento del tránsito vehicular y peatonal. La organización vial en la ciudad, intenta encauzar racionalmente el desparejo fluir individual. El simple y corto camino recto sin obstáculos es la utopía, el grado máximo de dicha organización. Los caminos rurales, montañosos, los caminos en las islas son tortuosos, difíciles y complicados, casi caprichosos. El camino se va haciendo a su medida según los accidentes del cerro o como consecuencia de la crecida del río. Los caminos en los desiertos y en las planicies no son necesariamente rectos. Recordemos. Las rastrilladas utilizadas por los ranqueles en sus retiradas después del malón, los caminos de las caravanas en el Sahara, las rutas de los contrabandistas.
Esta organización vial, además, se expresa a través de símbolos principalmente gráficos. Los semáforos, la banda peatonal, los carteles indicadores conforman el universo propio de esta organización. En la mayoría de las ciudades, un cartel rojo en un cruce de calles significa "parar". Los semáforos tienen los mismos colores en diferentes ciudades. Junto con el alfabeto Morse, el código Q (radioperador), entre otros, estos símbolos viales son internacionales, y conforman una especie de "planetarización" de elementos de esta Organización. Es a nivel de lenguaje donde también encontramos muchos elementos indicadores.
La ciudad y la vida en ella es confusa. La confusión generalizada opera en la metrópolis. La Organización Racional Urbana intenta encauzar en su beneficio esta confusión. El intento, como hemos visto, no siempre es eficaz. En medio de los saqueos, nadie respetaba las indicaciones viales. En las calles del conurbano bonaerense, de noche, es difícil que un conductor respete el semáforo. Sus acciones están guiadas por otra racionalidad más vinculada a su seguridad personal que al ordenamiento vehicular.
La imagen que recuerdo es que mientras la policía en Caracas disparaba a diestra y siniestra, mientras los habitantes intentaban proveerse de todo cuanto pudieran, los semáforos continuaban con su rutinaria secuencia de rojo, amarillo y verde poniendo de manifiesto su "otra” finalidad su "otra" racionalidad, su autonomía respecto de las acciones de los individuos.
La Organización Racional Urbana es la expresión del Poder. Este se materializa cuando un semáforo se pone en rojo y hay conductores que lo respetan. Pero no siempre es así. A veces, por mas que exista un tacho de basura colocado en lugar visible, se prefiere tirar el papelito en la calle; en algunas ocasiones, si bien existen baños habilitados, la gente prefiere orinar en el paredón o al cobijo de un árbol. Las parejas buscan la oscuridad del zaguán en vez de la luminosidad del neón.
El Hombre no se siente muy a gusto con las imposiciones ajenas a él. Busca permanentemente el camino hacia el ejercicio de su libertad. No es la libertad que pregonaba Sartre, esa libertad existencial, sino la libertad de Rousseau, la libertad del hacer. El orden establecido en la ciudad siempre es el orden del poderoso y a él lo beneficia.
Los parques mas bellos y mejor cuidados están en los barrios caros. En ellos no falta el agua ni el gas ni las cloacas. Los hospitales mejor dotados se encuentran en estos barrios siendo lo más pobres los de menos inraestructura urbana. ¿cómo explicar esta contradicción sin caer necesariamente en la cuestión de la desigualdad social, de la inequidad social? La metrópolis es, entonces, desigual, inequitativa. Los ciudadanos que están en "situación de calle", un eufemismo burocrático para definir a la pobreza y al abandono extremo por parte del Estado Metropolitano y hasta Nacional, son un triste ejemplo de lo mencionado. La ciudad no solo produce shoppings, teatros y vidrieras, es también una usina de pobreza y desigualdad. Los cartoneros, los niños que hurgan en la basura, son una clara muestra de la injusticia social que prima en la mayoría de las ciudades del mundo. Pero desde las fortalezas blindadas de los poderosos y los burócratas responsables de solucionar este "problema" no se ve esta cuestión. Sus habitaciones y sus oficinas se encuentran odorizadas artificialmente para evitar el hedor de la pobreza y el hambre.
Si, ya sé, me dirán que no se puede habitar un conglomerado urbano como Buenos Aires sin un mínimo orden y yo diré, es cierto, pero nadie me puede probar que deba existir un solo orden y que un orden devenido "desde arriba" es todo lo eficaz que pregona el burócrata que lo diseñó.
Por eso, por mas Policías Metropolitanas que se intenten establecer en la ciudad, por más pistolas eléctricas que se quieran comprar, por mas que la Avda. Santa Fe sea ahora doble mano al igual que Pueyrredón, siempre habrá jóvenes, y no tan jóvenes, que pinten grafitos en contra del poder establecido o poesías en las paredes de los subterráneos o de los baños públicos y bajen por el pasto pulcramente cortado en Plaza San Martín y hasta se animen a dormir una siesta en Plaza Lezama al lado del cartelito que dice "Prohibido pisar el cesped. A esta plaza la cuidamos el Banco "El choreo" y usted".
La ciudad no nos cuida como nos merecemos.

Escrito originalmente en 1999. Reescrito hoy.

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